El mensaje de Lourdes – Fiesta 11 de febrero

El mensaje de Lourdes

Se llama “Mensaje de Lourdes” a los gestos y palabras que intercambiaron la Virgen y Bernardita, en la Gruta de Massabielle, durante las 18 Apariciones, del 11 de febrero al 16 de julio de 1858.
Un gran contraste entre esta gruta oscura y húmeda con la presencia de María, la Inmaculada Concepción. He aquí ya un signo. El encuentro entre la riqueza de Dios y la pobreza del hombre. Jesús, que “viene a sentarse a la mesa de los pecadores”, porque, “vino a buscar lo que estaba perdido”.
El hecho de que María se apareciera en una gruta sucia y oscura es para decirnos que Dios viene a encontrarse con nosotros allí, donde estamos, en medio de nuestras miserias, de nuestras causas perdidas.
La Virgen nos dice: “No les prometo la felicidad de este mundo, sino la del otro”.
Durante las siete primeras apariciones, Bernardita aparecía con rostro radiante de felicidad, y de luz. Pero, entre la octava y la duodécima aparición, todo cambia: la cara de Bernardita se vuelve dura, triste, dolorosa y sobre todo realiza gestos incomprensibles.

Le preguntaron a Bernardita si la Señora le había hablado, si le había dicho alguna cosa y ella respondió: “Sí, la Señora repetía: Penitencia, penitencia, penitencia. Reza por los pecadores”. Recordemos que “Penitencia” significa “Conversión”.
Para la Iglesia la conversión consiste, como Jesucristo lo enseña, en volver nuestro corazón a Dios y a los hermanos. Estamos en el centro del Mensaje de Lourdes: la oración y la penitencia nos hacen entrar en el Espíritu de Dios.
El dogma de la Inmaculada Concepción, como lo enseña la Iglesia, significa que María fue concebida sin pecado, en virtud de los méritos de la muerte y resurrección de Cristo. Así, la Inmaculada Concepción es también la señal de aquello a lo que está llamado todo hombre regenerado por Dios.

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