La Santísima Trinidad

La Santísima Trinidad

Misterio central de nuestra fe

Debemos tener claro que el “explicar” el Misterio es imposible, por eso es “misterio”; debo comenzar diciendo que el Misterio de la Santísima Trinidad se ADORA es entonces que Dios mismo se irá revelando en el corazón. Con esto claro, continuamos:
Dios mismo ha revelado lo que conocemos de este Misterio de fe, la Trinidad es el misterio central de la fe cristiana, esto lo explica la Iglesia quien ha recibido la plenitud del Espíritu Santo:
“El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (C. C. I. C. # 44).
Entremos en el Misterio revelado, con la ayuda de nuestra Madre y Maestra la I glesia:
A. La Iglesia definió de forma infalible el dogma de la Santísima Trinidad en dos etapas, en el primer Concilio de Nicea (325 D.C.) y el primer Concilio de Constantinopla (381 D.C.)
En el Concilio de Nicea se definió la divinidad del Hijo y se escribió la parte del Credo que se ocupa de Él. Este concilio fue convocado para hacer frente a la herejía arriana, que afirmaba que el Hijo era un ser sobrenatural pero no Dios.
En el Concilio de Constantinopla se definió la divinidad del Espíritu Santo. Este concilio combatió una herejía conocida como macedonianismo (porque sus defensores eran de Macedonia), que negaba la divinidad del Espíritu Santo.
B. La Trinidad solo puede probarse a través de la Revelación Divina que Jesús nos trajo
No se puede demostrar por la razón natural o únicamente desde el Antiguo Testamento. El compendio del Catecismo (C. C. I. C. # 45) explica:
“Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel, antes de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fuente de todos los demás misterios”.

Aunque el vocabulario utilizado para expresar la doctrina de la Trinidad tomó tiempo para desarrollarse, se puede demostrar los distintos aspectos de esta doctrina con las Sagradas Escrituras.
C. El hecho de que solo hay un Dios está en la Santa Escritura Se puso de manifiesto en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro de Isaías dice:
“Ustedes son mis testigos, dice Yahvé, y son mi servidor, que he elegido; sépanlo, pues, y crean en mí, y comprendan que Yo Soy.
Ningún Dios fue formado antes de mí, y ningún otro existirá después”. (Is. 43, 10)

D. Un solo Dios, en tres Personas
El Padre es proclamado como Dios numerosas veces en el Nuevo
Testamento Por ejemplo, en las epístolas de San Pablo se narra lo siguiente:
“¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación!” (2 Cor. 1, 3).

“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos. (Ef. 4, 5-6).
La Biblia también demuestra que el Hijo es Dios.
Esto es proclamado en varias partes del Nuevo Testamento, incluyendo al comienzo del Evangelio de san Juan:
“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios (…) Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en Él todo era don amoroso y verdad”. (Jn. 1, 1, 14).
“Después dijo a Tomás: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios”. (Jn. 20, 27-28).
El Espíritu Santo es Dios y así lo afirman las Escrituras.
En el libro de Hechos, el Espíritu Santo es retratado como una Persona Divina que habla y que a la que no se le puede mentir:
“Mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Separadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”. (Hechos 13, 2).
“Pedro le dijo: “Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás se apoderara de tu corazón? Te has guardado una parte del dinero; ¿por qué intentas engañar al Espíritu Santo? Podías guardar tu propiedad y, si la vendías, podías también quedarte con todo. ¿Por qué has hecho eso? No has mentido a los hombres, sino a Dios”. (Hechos 5, 3-4).
E. La distinción de las Personas está en la Biblia y se puede demostrar
Por ejemplo, en el hecho de que Jesús habla a su Padre. Esto no tendría sentido si fueran una y la misma persona.
“En aquella ocasión Jesús exclamó: “Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado. Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer”. (Mt. 11, 25-27).

El hecho de que Jesús no es la misma persona que el Espíritu Santo se revela cuando Jesús -que ha estado funcionando como Paráclito
(en griego, Parakletos) de los discípulos- dice que va a orar al Padre y el Padre les dará “otro Paráclito”, que es el Espíritu Santo.
Esto demuestra la distinción de las tres Personas: Jesús que ora; el Padre que envía; y el Espíritu que viene:
“y Yo pediré al Padre y les dará otro Paráclito, para que esté con ustedes para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes lo conocen, porque mora con ustedes”. (Jn. 14, 16-17).
F. “Es ciertamente de fe que el Hijo procede del Padre por una verdadera generación. Según el Credo Niceno-Constantinopolitano, Él es “engendrado antes de todos los siglos”.
Pero la procesión de una Persona Divina, como el término del acto por el cual Dios conoce su propia naturaleza, es propiamente llamada generación” (Enciclopedia Católica).
El hecho de que el Hijo es generado por el Padre está indicado por los nombres de esas Personas. La segunda persona de la Trinidad no sería un Hijo si no hubiera sido generado por la primera persona de la Trinidad.
El hecho de que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo se refleja en otra declaración de Jesús:
“Cuando venga el Paráclito que les enviaré desde el Padre, por ser él el Espíritu de verdad que procede del Padre, dará testimonio de míW. (Jn. 15, 26)
Esto representa al Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo (“que yo os enviaré”). Las funciones exteriores de las Personas de la Trinidad reflejan sus relaciones mutuas entre sí. También puede decirse que el Espíritu Santo procede del Padre por medio del Hijo.
En este año la Liturgia de la Palabra nos invita a leer el Evangelio según san Juan 16, 12-15, en donde podemos observar totalmente a la Santísima Trinidad: “Cuándo venga Él” (Espíritu Santo), “tomará de lo mío” (lo de Jesús), “Todo lo que tiene el Padre es mío”; es así como ha actuado en la historia de la salvación Dios, revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Ven Espíritu Santo! Fluye de mi corazón y de nosotros toma absoluta y radical posesión. Amen. ¡Alabado sea Jesucristo!

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