Nuestras Bodas de plata
Miembros de Tradición y Acción Ecuador llevan en andas a Nuestra Madre del Buen Suceso, patrona de la radio, en su ingreso a la Basílica de Nuestra Madre de la Merced, para presidir la Misa de Acción de Gracias por las Bodas de Plata de radio la Voz de María, los acompañaron voluntarias de la radio y público en general.
Con gran alegría celebramos hoy dos acontecimientos que se iluminan mutuamente: la fiesta de la Presentación del Señor, conocida popularmente como la Candelaria, y los 25 años —las Bodas de Plata— de la Radio Voz de María. Dos celebraciones que tienen un hilo conductor muy claro: la luz que Dios enciende en medio de su pueblo y que está llamada a ser cuidada, transmitida y compartida.
Hoy contemplamos a María y a José llevando al Niño Jesús al Templo. La reforma litúrgica quiso poner en el centro de esta fiesta al Niño, porque en Él se nos revela el gran misterio: Dios entra en la historia humana con humildad, no con estruendo ni poder, sino como un niño pequeño, frágil, sostenido por los brazos de su Madre, sin embargo, ese Niño es la Luz verdadera que viene a iluminar a todos los pueblos.
El profeta Malaquías lo anunciaba: “De repente entrará en el Santuario el Señor a quien ustedes buscan”. El corazón busca a Dios, lo anhela, lo desea, como canta el salmo: “Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro”.
Pero hoy descubrimos algo fundamental: Dios se deja encontrar, y lo hace de un modo inesperado. No llega imponiéndose, sino regalándose. No llega para asustar, sino para abrazar. No llega para juzgar primero, sino para iluminar.
El evangelio nos presenta a Simeón y a Ana, dos ancianos que representan a los fieles que creen, esperan y perseveran. Simeón puede decir: “Mis ojos han visto a tu Salvador”. Él reconoce en ese Niño la luz prometida, la salvación esperada, la paz anhelada. Quien vive en la espera confiada termina viendo la luz, incluso cuando parece pequeña o frágil.
Y aquí aparece un hermoso puente con la celebración que hoy vivimos como Iglesia y como comunidad: 25 años de la Radio Voz de María. También ella nació pequeña, como una llama sencilla, quizá sin grandes medios, pero con una convicción profunda: dejar que la luz de Cristo llegue a muchos corazones. Durante estos años, esta radio ha sido como una vela encendida en la noche, una voz que acompaña, una palabra que consuela, una música que eleva el alma, una catequesis que forma, una oración que une.
Nuestro Arzobispo de Guayaquil, Cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, durante diferentes pasajes de la Eucaristía, acompañado de sacerdotes amigos y colaboradores de nuestra radio.
La Candelaria nos recuerda que la luz no es para guardarla, sino para ofrecerla. María no se queda con el Niño para sí; lo presenta, lo entrega, lo ofrece a Dios y a su pueblo. De modo semejante, la Radio Voz de María ha presentado a Cristo a lo largo de estos 25 años: en hogares sencillos, en hospitales, en cárceles, en camnos, en soledades, en alegrías y en lágrimas.
Ha entrado en tantos “templos vivos” que son las personas concretas, especialmente las más frágiles.
La segunda lectura nos habla de Jesús como Sumo Sacerdote misericordioso y fiel. Él entra en el templo de nuestras vidas para purificarlo, para sanar, para devolver dignidad.
Pero Simeón advierte que esta luz también será signo de contradicción. La luz incomoda, porque revela lo que debe cambiar. No se purifica el templo sin esfuerzo, sin renuncias, sin cruz. Tampoco una obra evangelizadora como esta radio ha estado exenta de dificultades, sacrificios y silencios fecundos, sin embargo, la fidelidad ha dado fruto.
Hoy damos gracias por quienes soñaron esta radio, por quienes la sostienen, por quienes prestan su voz, su tiempo, su oración, sus recursos. Damos gracias porque, durante 25 años, María ha prestado su voz para llevarnos a Jesús, la Luz del mundo.
La Palabra de Dios nos deja una pregunta muy concreta: ¿estamos reconociendo hoy la llegada del Señor? No solo en los templos de piedra, sino en los templos vivos que son nuestros hermanos. ¿Somos capaces de ver su luz en los pobres, en los enfermos, en los que sufren, en los que buscan sentido? ¿Somos también nosotros portadores de luz, como lo ha sido y lo sigue siendo la Radio Voz de María?
Queridos hermanos, celebremos estas Bodas de Plata renovando el compromiso. Cuidemos la luz recibida. No dejemos que se apague. Multipliquémosla. Que María, Nuestra Señora de la Candelaria, nos enseñe a llevar siempre a Jesús en nuestros brazos y a presentarlo al mundo con sencillez, con alegría y con fidelidad.
Que dentro de muchos años, se pueda seguir diciendo: esta radio fue y sigue siendo una voz que encendió luces y acercó a muchos al Rostro del Señor. Así sea.
Guayaquil, 2 de febrero de 2026
Cardenal Luis Cabrera Herrera, ofm, Arzobispo de Guayaquil.
Sacerdotes amigos y colaboradores de nuestra radio, Padres: Daniel Vélez, párroco de la Basílica Menor de la Merced; Óscar Tulio Londoño, vicario de la parroquia Santa María del Paraíso y el padre JJorge Eliecer Cueva Salas, párroco de la parroquia San Ignacio de Loyola.
