El Educador Cristiano

El educador cristiano

“Ante todo un testigo”

“Construir nuevos caminos para transformar vidas”. Bajo este lema se reunieron los Hermanos de las Escuelas Cristianas, más conocidos como los Lasallistas, en su 46° Capítulo General, a quienes el Santo Padre recibió en la mañana de este sábado 21 de mayo.
El Obispo de Roma expresó su alegría por el hecho de encontrarse con ellos y agradeció al Superior General por sus palabras, incluso por el “Lolo Kiko”, un saludo filipino que significa “abuelo Francisco”.
Refiriéndose al lema que congregó a los Lasallistas en sus trabajos capitulares, afirmó que “es lindo entender al Capítulo así, caminando, como una obra de construcción de nuevos caminos, que llevan a los hermanos, especialmente a los más pobres”.

Pero sabemos -advirtió Francisco- que el “Camino”, el camino verdaderamente nuevo, es Jesucristo: siguiéndolo, caminando con Él,

nuestra vida se transforma, y nosotros a su vez nos convertimos en levadura, en sal, en luz.

La educación, un regalo
Para los Lasallistas, según el carisma de San Juan Bautista de la Salle, estos “nuevos caminos” son, ante todo, caminos de educación, de realizar en las escuelas, en los colegios, en las universidades que llevan adelante en alrededor de 100 países en los que están presentes, afirmó el Papa. Francisco agradeció, con ellos, al Señor “porque la labor educativa es un gran regalo ante todo para quienes la realizan: es un trabajo que pide mucho, pero que da mucho”.

El Pontífice consideró que “la relación constante con los educadores, con los padres y, sobre todo, con los niños y jóvenes es una fuente de humanidad siempre viva, incluso con todas las dificultades y problemas que conlleva”.

Los Hermanos de las Escuelas Cristianas se encontraron con el Papa durante su 46° Capítulo General y fueron los destinatarios de un mensaje del Pontífice sobre la educación y los desafíos de nuestro tiempo, el cual compartimos breves palabras, que seguro nos ayudarán.

“Vuestras escuelas son cristianas, no por una etiqueta exterior”
En esta relación, en este camino que hacen con los educadores, apuntó Francisco, “ustedes ofrecen los valores de su rica tradición pedagógica: educan en la responsabilidad, en la creatividad, en la convivencia, en la justicia y la paz; educan en la vida interior, a ser abiertos a lo trascendente, al sentido del asombro y de la contemplación frente al misterio de la vida y de la Creación”.
Todo esto -afirmó el Sucesor de Pedro- ustedes lo viven y lo interpretan en Cristo, y lo traducen en plenitud de humanidad. En este sentido, el Papa recordó una frase de San Juan Pablo II en la encíclica Redemptor hominis: “El hombre es el camino de la Iglesia”.
Ustedes -les dijo el Papa- ponen en práctica este lema en vuestra misión educativa. Es vuestra manera de realizar lo que escribe San Pablo: “formando a Cristo en ti” (cf. Gal 4,19). Es vuestro apostolado, educar así, vuestra contribución específica a la evangelización: hacer crecer a los seres humanos según Cristo.

Los dos grandes desafíos de nuestro tiempo: la fraternidad y el cuidado de la casa común 
El Romano Pontífice aseguró que somos conscientes de que el mundo está viviendo una emergencia educativa.

El Papa compartió una constatación importante: “Se rompió el pacto educativo, está roto, y ahora el Estado, los educadores y las familias están separados. Debemos buscar un nuevo pacto que sea comunicación, trabajar juntos”.
Esta emergencia educativa se volvió más aguda por la pandemia.

Gracias a Dios -manifestó Francisco- la comunidad cristiana no solo lo sabe, pero está comprometida en este trabajo, desde hace tiempo está buscando “construir nuevos caminos” para transformar el estilo de vida.

Y ustedes, hermanos -agregó, forman parte de este trabajo, es más, están en primera línea, educando a pasar de un mundo cerrado a un mundo abierto; de una cultura del ‘usa y tira’ a una cultura del cuidado; de una cultura del descarte a una cultura de la integración; de la búsqueda de los intereses personales a la búsqueda del bien común.
Como educadores, saben bien que esta transformación debe partir de las conciencias, o será solo de fachada. Y saben también que no pueden hacer este trabajo solos, sino cooperando en “alianza educativa” con las familias, con las comunidades y las instituciones eclesiales, con las realidades formativas presentes en el territorio.

“Para ser buenos trabajadores, no hay que descuidarse”
“No pueden dar a los jóvenes lo que no tienen dentro de ustedes”, aseveró el Santo Padre, quien reconoció: “No tengo nada que enseñarles en esto, sino solo, como hermano, quiero recordárselos: testimonio.
Y, sobre todo, rezo por ustedes, para que sean hermanos no solo de nombre sino de hecho. Y que sus escuelas sean cristianas no de nombre sino de hecho”.
“¡Gracias por lo que son y por lo que hacen!”, finalizó Francisco en su alocución, bendiciendo a los Lasallistas, a sus comunidades y pidiéndoles que, por favor, no se olviden de rezar por él.

Sebastián Sansón Ferrari / www.vaticannews.va

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