SAN PÍO DE PIETRELCINA-Memoria 23 de septiembre
El Santo de los estigmas
Recordamos su figura con motivo del aniversario de su fallecimiento, un 23 de septiembre de 1968 y detallamos algunas respuestas interesantes que dio en diferentes entrevistas a lo largo de su vida.
Los Estigmas: una marca de Santidad
Uno de los aspectos más intrigantes y con-trovertidos de la vida de Padre Pío fueron los estigmas que aparecieron en su cuer-po en 1918. Según él, estas heridas eran un don de Dios que lo unía más profundamente al sufrimiento de Cristo. Sin embargo, tam-bién fueron fuente de gran dolor y controver-sia, pues algunos médicos y miembros de la Iglesia dudaron de su autenticidad, sugi-riendo que podrían haber sido autoinfligidas. Fue sometido a varias investigaciones por la
Iglesia Católica, y aunque algunas autoridades eclesiásticas se mostraron escépticas, el Papa Pío XI eventualmente intervino y permitió a Pa-dre Pío continuar su ministerio.
En 1933, el Papa Pío XI, quien inicialmente había ordenado la restricción de las activida-des de Padre Pío, levantó todas las prohibi-ciones y declaró: “No me equivocaba, amaba a Padre Pío”.
Su Vida de Oración y Penitencia
Padre Pío es conocido no solo por sus estigmas, sino también por su intensa vida de oración y penitencia. Pasaba largas horas confesando a los fieles, a menudo de madrugada hasta bien entrada la noche. Su ministerio en el confesionario fue tan poderoso que se le atribuía el don de la bilocación, es decir, la capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo, así como el don de leer las conciencias de quienes acudían a él. Los fieles acudían en masa al monasterio de San Giovanni Rotondo, donde vivió la mayor parte de su vida, para recibir su bendición, escuchar sus sermones y participar en la misa que celebraba diariamente. Su vida fue un tes-timonio de humildad, caridad y sacrificio, y a través de su ejemplo, tocó la vida de miles de personas en todo el mundo.
Preguntas clave en la vida del Padre Pío
A lo largo de su vida, el Padre Pío fue cuestionado sobre varios aspectos de su experiencia religiosa y su relación con Dios. A continuación, se presentan algunas de las preguntas más im-portantes que le hicieron y sus respectivas respuestas:
1. ¿Qué significado tienen los estigmas en tu vida?
“Los estigmas son un don que Dios me ha concedido para unirme más a los sufrimientos de Su Hijo. Son una expresión de Su amor por mí, aunque también son una fuente de gran dolor y humillación. Los acepto como parte de la misión que Dios me ha encomendado.”
2. ¿Cómo manejas las dudas y críticas so-bre la autenticidad de tus experiencias?
“No me preocupo por lo que los demás pien-sen o digan. Mi única preocupación es hacer la voluntad de Dios y permanecer fiel a Él. La verdad se revelará en su momento. Mi consuelo está en la oración y en la confianza en la mise-ricordia divina”.
Padre Pío se enfrentó a una vida llena de escepticismo y críticas, tanto de laicos como de miembros de la Iglesia. A menudo, fue ob-jeto de investigaciones rigurosas y juicios se-veros por parte de aquellos que no podían comprender o aceptar los dones místicos que manifestaba, como los estigmas y las vi-siones. Sin embargo, su actitud frente a es-tas pruebas fue siempre de humildad y sere-nidad. Padre Pío nunca buscó defenderse ni justificar sus experiencias ante los demás; en cambio, dejó que su vida de oración y su de-dicación al servicio de Dios hablaran por él. Creía firmemente que era Dios quien guiaba su vida y que, al final, la verdad prevalecería, inde-pendientemente de las opiniones humanas.
Este enfoque le permitió mantener una paz interior inquebrantable, incluso en medio de la adversidad. Estaba convencido de que cada di-ficultad y crítica era una oportunidad para acer-carse más a Dios, y veía en las pruebas una for-ma de purificación espiritual.
A través de su paciencia y fe, demostró que las obras de Dios no siempre son comprendidas por la mente humana, pero son claras para quienes tienen fe. Su vida es un testimonio del poder de la confianza en Dios, mostrando que, cuando uno está arraigado en la verdad divina, las opiniones y juicios del mundo pierden su poder para perturbar el alma.
3. ¿Qué consejo das a los fieles que luchan con el pecado y la tentación?
“La oración es la clave para resistir el mal. Debemos recurrir a Dios en todo momento, especialmente cuando sentimos que estamos siendo tentados. También es esencial frecuetar los sacramentos, especialmente la confe-sión, para recibir la gracia que necesitamos para luchar contra el pecado”.
4. ¿Por qué es tan importante la confesión en la vida cristiana?
“La confesión es el sacramento de la mise-ricordia de Dios. A través de ella, el alma es purificada y renovada. Es un medio por el cual Dios nos concede Su perdón y nos fortalece en nuestra lucha contra el mal. Nunca debemos temer acercarnos a la confesión, porque allí en-contramos el amor y la compasión de nuestro Padre celestial”.
5. ¿Qué papel juega el sufrimiento en la vida de un cristiano?
“El sufrimiento es una manera en la que po-demos unirnos más íntimamente a Cristo. A través del sufrimiento, nos purificamos y cre-cemos en santidad. No debemos temer al su-frimiento, sino aceptarlo como una parte de nuestra misión cristiana. Es a través de la Cruz que llegamos a la resurrección.”
6. ¿Qué importancia tiene la Eucaristía en tu vida?
“La Eucaristía es el centro de mi vida. Es el sacramento del amor, donde Cristo se nos da completamente. No puedo imaginar mi vida sin la Eucaristía, porque es en ella donde encuen-tro la fuerza para continuar mi misión. Cada misa es una renovación del sacrificio de Cristo, y es una oportunidad para unirnos a Él de ma-nera más plena”.
Su Legado
El Padre Pío falleció el 23 de septiembre de 1968, rodeado de sus hermanos capuchinos y fieles devotos. Fue beatificado en 1999 y cano-nizado en 2002 por el Papa Juan Pablo II, quien lo describió como un “hombre de sufrimiento, un hombre de esperanza”.
Su vida y legado continúan inspirando a millones de personas en todo el mun-do, quienes buscan en él un modelo de santidad y un intercesor podero-so ante Dios.
Su santuario en San Giovan-ni Rotondo sigue siendo un lugar de peregrinación, donde los fieles acuden a rezar y pedir su interce-sión. Las palabras y enseñanzas de Padre Pío, junto con su ejemplo de vida, siguen resonando en los co-razones de quienes buscan una re-lación más profunda con Dios y un camino seguro hacia la santidad.
El Padre Pío de Pietrelcina no solo dejó un legado de santidad, sino tam-bién un ejemplo viviente de cómo el sufrimiento y la fe pueden entrelazarse para llevar a una vida plena en Dios. Su vida es un testimonio de la fuerza de la oración, la penitencia y la devoción a Cristo, lo que lo convierte en un faro de esperanza y fe para los cristianos de todo el mundo.
Luis López (recopilado)
hermanoscapuchinos.org

