San José Fiel Padre Nutricio de Jesús

20 de junio Día del Padre

P. Óscar Tulio Londoño, CJM, Vicario de la Parroquia Santa María del Paraíso, Guayaquil.

San José

Fiel Padre Nutricio de Jesús

“Jesús vio la ternura de Dios en José”

Papa Francisco

El 8 de diciembre de 2020, en el marco de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el Papa Francisco emitió una carta apostólica, PATRIS CORDE, dedicada a san José, con motivo del 150° aniversario de la Declaración del –en expresión bella de nuestro padre fundador, san Juan Eudes (1601-1680)– “Fiel padre nutricio de Jesús”, como Patrono de la Iglesia Universal, por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1870.
Su primera afirmación, que responde al título (en latín: PATRIS CORDE), es esta: “Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José»” (Lucas 4,22; Juan 6,42; cf. Mateo 13,55; Marcos 6,3). En esta misma línea, otra bella expresión de san Juan Eudes referente a san José, lo señala como: “espejo de la divina paternidad”.
Bien, en esta carta apostólica, que tiene expresiones realmente sublimes, el Papa Francisco versa sobre las notas que configuraron ese “corazón de padre” como “espejo de la divina paternidad”. Son siete, a saber, simplemente las enunciaremos: 1. Padre amado; 2. Padre en la ternura; 3. Padre en la obediencia; 4. Padre en la acogida; 5. Padre de la valentía creativa; 6. Padre trabajador; 7. Padre en la sombra.
Del contenido de cada nota, bien pudiéramos resaltar más frases y afirmaciones del Papa Francisco, pero solo queremos detenernos un poco en la primera cláusula de la afirmación que apertura dicha carta apostólica: “Con corazón de padre: así José amó a Jesús”, y queremos hacerlo remitiéndonos a un pasaje evangélico que, por decirlo así, se nos martilló unas cuantas veces hacia el final de la cincuentena pascual. “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (…) Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Juan 15, 9-10.12).
Bien, el amor de José hacia Jesús –y hacia María–, parafraseando al mismo Papa Francisco, es un “signo” –una sombra– que nos evoca un amor –una paternidad– superior: el amor de Dios Padre. Este amor del Padre, que siempre nos “primerea” (“como el Padre me amó”), José mismo se dispuso a acogerlo y a custodiarlo (cuidarlo) en la persona de su Hijo (“yo también os he amado”), al cual –en expresión bella del Papa Pablo VI– hizo “oblación sobrehumana de sí mismo, de su corazón y de toda (su) capacidad (de) amor” (“permaneced en mi amor”). En poco, en el amor recibido (“con corazón de padre”), supo ser amor participado (“espejo de la divina paternidad”).
Cerremos con este párrafo en el que el Papa Francisco comenta algo de ese “Ser padre”, que en el caso de José fue vivido desde un amor casto. Dice:
“Ser padre significa introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir. Quizás por esta razón la tradición también le ha puesto a José, junto al apelativo de padre, el de “castísimo”. No es una indicación meramente afectiva, sino la síntesis de una actitud que expresa lo contrario a poseer. La castidad está en ser libres del afán de poseer en todos los ámbitos de la vida. Solo cuando un amor es casto es un verdadero amor. El amor que quiere poseer, al final, siempre se vuelve peligroso, aprisiona, sofoca, hace infeliz. Dios mismo amó al hombre con amor casto, dejándolo libre incluso para equivocarse y ponerse en contra suya (este subrayado es nuestro). La lógica del amor es siempre una lógica de libertad, y José fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida”.

Oración a San José
por la Voz de María

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Acogiéndonos al objetivo propuesto por el Papa Francisco al emitir esta carta apostólica concerniente a la persona de san José, a saber: “que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución”, terminemos elevando nuestra acción de gracias a Dios Padre, por este “Fiel padre nutricio de Jesús”, con esta oración de san Juan Eudes:
Padre Dios, que quisiste que san José
fuera llamado padre de tu Hijo,
y esposo de María Virgen,
y que con ellos disfrutara de tu singular compañía,
concédenos que llenos de caridad, humildad y pureza,
seamos ahora imitadores de Jesús, María y José,
y luego, unidos a ellos, te amemos y alabemos
por siempre en tu gloria.
Amén.

(Oremos con san Juan Eudes, págs. 91-92)

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